miércoles, 7 de enero de 2015

El allioli vuelve al cole. O algo así.

Mañana vuelvo al cole. No tenía muchas ganas de volver, pero menos desde ayer, porque me puse pocha-pocha. Estaba en Palma y fui a comer con la familia al típico restaurante mallorquín, para despedir la Navidad y a mí, que me volvía a Madrid. Todo estupendo: el frito mallorquín, los caracoles, el buey a la piedra, el pan moreno... y el allioli. Ay, qué rico estaba el allioli. Solo, con pan, con los caracoles, con pan y la salsa de los caracoles, con la carne... Resumen: ayer casi muero de una indigestión por allioli. O no solo eso, porque también tenía un dolor de cabeza de esos de ñiiiiii y no poder ni hablar alto. Pero pocha o no, había que volver a casa y el viaje en avión fue un asco y en plan zombie. Iba tan floja que, bajando la maleta del portaequipajes del avión, los brazos me fallaron y mi maleta aterrizó fuertemente en mi cara. Estaba demasiado cansada para ello, pero debería haber pasado la gorra por el espectáculo cómico al resto del pasaje. Cabrones, cómo se reían.

Hoy estoy en casa, enroscada en una manta y con el ordenador en el regazo. Con dolor de tripa, regustillo en la boca a ajo y la cabeza como un bombo. Me iría a la esquina a llorar dramáticamente, pero no pienso desenrollarme de mi manta. Eso sí, me he obligado a mí misma a preparar ya las cosas para la vuelta al cole. He desconectado tanto que era incapaz de recordar qué clases tenía que dar. Tras revisar mis papeles, veo que toca hablar de Isabel II y de los reinos cristianos: posiblemente, dos de los temas que más odio dar de todas las asignaturas. Mañana va a haber tal nivel de desgracia en el insti que va a parecer Azkaban, con todos sus dementores. Tengo preparada mi ropa de esquimal porque los institutos son Siberia al volver en enero. Y el ánimo... no sé, espero encontrarlo mañana cuando suene el despertador demasiado temprano.

Pero basta de lloriquear.

¿Hicisteis propósitos de Año Nuevo? Yo sí. 

Seguir en el gimnasio y adelgazar un par de kilos (¡qué clásico! ¡es el clásico de los clásicos!). Pero oye, con lo de estar mala y echar de mi cuerpo hasta la primera papilla ya he empezado, aunque sea involuntariamente. Y el allioli no me va a apetecer en una buena temporada, lo tengo clarísimo.

Ser un poquito más ahorradora. Me he puesto un mínimo de ahorro hasta junio, a ver si soy capaz de cumplirlo.

Experimentar algo más en la cocina y aprender una nueva receta al menos una vez cada quince días. A ver cómo caso este propósito con el primero.

Y me estoy planteando hacer un reto lector que vi por un blog, pero que no sé, no sé... no sé si seré capaz de cumplirlo. Ya me lo pensaré.

 Pues eso. Y perdón por los lloriqueos. Ya el viernes se me habrá pasado, pero hoy me acojo al derecho consuetudinario de "it´s my blog and I cry if I want to".

5 comentarios:

  1. Ponte buenaaaaa... Y que te sea leve. Yo también vuelvo mañana :'(

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  2. Las dietas "involuntarias" son estupendas: te dan el empujón para empezar y ya luego el trabajo que queda es todo cuesta abajo. Hay que aprovecharlas ;P AUPA!!

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  3. Ánimo en la vuelta, a mí todavía me faltan unos días, bwahahaha.

    Lo del allioli es fatal, muy depurativo pero fatal. Dice N (que está a mi lado, acechando como un hurón) que pobre y que te recuperes.

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  4. Si los nuevos platos que aprendes son tipo ensalada o similares, no es tan difícil compaginarlo con adelgazar.

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  5. ¡Hola! Es la primera vez que entro por aquí y me encuentro con el allioli y mi tierra jajaja... Si te contara lo mucho que me gusta y lo mal que me cae... Lloro. Siempre acabo cayendo, me lo como, pero luego lo paso fataaaaal. Pero, ¿qué serían uns caragols sense allioli?

    Espero que la vuelta al cole haya ido bien.

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